A la hora de abrir los ojos ves cómo todo lo que creias que antes era blanco ahora es negro. Dichosa la venda que te hacía vivir ajena a la realidad, sin embargo, viene bien quitarsela en el momento oportuno, justo cuando ibas a cometer un error que te habría encantado hacer. Dirías un te quiero y ahora pensarías el porqué.
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